.ida.
by ag0nistika
.siguiendo su ida imaginandose ausente, como kreyendo ke es incapaz de sentir, picoteaba la importancia. s0nreia aL no saber. acariciaba su tempestad.
.navegaba en su interi0r, en La superficie un arrugado papel ke alguna vez tiró. tengo la sensaci0n de haberme pasado meses huyendo de ese papel. sin dejar de sentirLo urgar por mi cuerpo komo cuando duermes después de bañarte en el mar. La arena. y de repente, sin tener ke abrirLo, sin tener ke leer sus irregulares letras encerradas, sabía ke decía. porke ya lo leí. lo arrugué. y lo lancé.
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[...] sus irregulares letras encerradas, sabía ke decía. porke ya lo leí. lo arrugué. y lo lancé. agonistika – .ida. El papel con sus irregulares letras encerradas urgando el cuerpo como la arena que se junta a la [...]
http://esoliloquio.wordpress.com/2011/10/07/sonreir-al-no-saber/
El papel con sus irregulares letras encerradas urgando el cuerpo como la arena que se junta a la incomodidad de la sal, más de noche, aunque también de día. Todo es más de noche, tal vez porque estamos más indefensos, más solos.
El papel con los hechos, “en La superficie”, algo parecido a la realidad.
Pero la esencia, el meollo, siempre se encuentra en el “.navegaba en su interi0r”. Es más real lo que somos, como lo vivimos, que lo que es.
Cuando lo he leído las primeras veces he subrayado este “acariciaba su tempestad”.
Acariciar la tempestad. Tiene resonancias de autocompasión. Pienso que está bien sentir compasión por los demás y, por qué no, también por nosotros mismos. Pero debemos evitar caer en el lamento desesperanzado, en las bajadas de autoestima que nos permitan sentir que nos merecemos la tempestad.
Acariciar la tempestad. Tiene tintes melancólicos, buen material para un poema. Atrae, crea complicidad con el lector.
Acariciar la tempestad. Me recuerda las gaviotas sobrevolando el temporal. Ahí estan, lo ven, lo sienten, lo disfrutan. El espectáculo es magnífico, el violento chocar de las olas contra las rocas. Las alas abiertas, atentas, sin perder detalle, quietas. No intentan detener la ola, no pretenden hacer retroceder las rocas de la costa. El estallido se produce, la colisión, la ruptura. Me gusta su manera de acariciar la tempestad.
Por otro lado acariciar es una palabra tan poderosa, tan cargada de sentido, que podría servir. De todas manera pienso que es mejor acariciarnos a nosotros mismos, ser amables con nosotros mismos en estos momentos tempestuosos que acariciar el temporal.
Pero valía la pena seguirlo leyendo ya que aquí estaba un tanto agazapado, pasando desapercibido, este discretísimo “s0nreia aL no saber”. Pienso que es una buena manera de actuar. Libera mucho esta sonrisa al no saber, combate el desvalimiento, evita el exceso de preocupación, nos previene contra la obsesión. Me reconozco, sé quien soy y en este momento no sé. Pensando así sigo abierto a opciones y como además picoteo la importancia, voy explorando las alternativas, sigo vivo, sigo siendo valioso para mi mismo. Me gusta esta manera de navegar en su interior de la autora, la comparto.
Sonreir al no saber me recuerda una vez más que “La sonrisa es la mejor arma para derrotar a la derrota.”
http://esoliloquio.wordpress.com/2010/12/11/la-sonrisa-es-la-mejor-arma-para-derrotar-a-la-derrota/